Ágata y Lola, claves capítulo 4: el crimen de la habitación cerrada ¿Quién mató a Tomás Salas?
En el capítulo 4 de Ágata y Lola, ambas tienen que investigar el asesinato del famoso escritor de novela negra Tomás Salas. Esto destapa un secreto oculto durante décadas y un crimen del pasado que terminó marcando la vida de todos los implicados. Te contamos y explicamos las claves principales del capítulo, cuidado ya que puede haber spoilers.
El capítulo 4 rinde un pequeño homenaje a la novela negra clásica y los llamados crímenes de la habitación cerrada, presentándonos un caso similar para las protagonistas. Te resumimos el capítulo y te explicamos el final, cuidado ya que esta noticia contiene spoilers.
Lola se encuentra haciendo el papeleo necesario para incorporar oficialmente a Ágata a su equipo, bajo discreción de que nadie debe saber que se encuentra dentro del espectro autista, cuando reciben la llamada sobre un nuevo caso.
Ágata y Lola se reúnen con Nico en la escena del crimen. La víctima es Tomás Salas, un prestigioso escritor de novela negra que aparece muerto en el despacho de su casa.
Aunque la puerta estaba cerrada desde dentro, todo parece indicar que ha podido ser un suicidio, en la escena del crimen encuentra una única fotografía y una carta a medio redactar en una máquina de escribir.
La autopsia revela un asesinato imposible
La forense confirma que Tomás Salas murió envenenado con cianuro. Los restos aparecen únicamente en el vaso de whisky que estaba bebiendo.
Sin embargo, no existe ninguna huella del veneno en la botella ni aparece el recipiente que lo contenía, por lo que el suicidio queda descartado.
Ágata compara inmediatamente el caso con un crimen de habitación cerrada, precisamente el tipo de historias que hicieron famoso a Salas.
Unas memorias desaparecidas
La investigación descubre que el escritor había recibido un adelanto de 50.000 euros por una nueva publicación.
En un principio todo apunta a que el dinero corresponde a su siguiente novela, pero pronto descubren que había abandonado su antigua editorial para firmar con Editorial Orballo, donde en realidad estaba escribiendo sus memorias desde hacía aproximadamente un año. Sin embargo las memorias han desaparecido.
En Editorial Orballo, Lola identifica a uno de los hombres que aparece en la fotografía encontrada en casa de Salas. Se trata del escritor Pablo Montero, a quien la editora describe como un antiguo amigo de la universidad del fallecido.
También descubren a la tercera persona que aparece en la fotografía se trata de Laura Sánchez, amiga de los dos escritores fallecida en un trágico incendio que les cambió la vida a los tres.
Ágata resuelve el misterio del veneno
Mientras toma un café, Ágata encuentra la solución al aparente crimen imposible.
El asesino contaminó los cubitos de hielo con cianuro, de modo que el veneno pasó al whisky únicamente cuando el hielo comenzó a derretirse. Así consiguió que no existieran restos de cianuro ni en la botella ni en otro recipiente. La Policía Científica confirma poco después que el cianuro también estaba presente en el hielo.
La gran mentira detrás de Tomás Salas
Tras leer una novela firmada por Pablo Montero Ágata detecta inmediatamente el mismo estilo literario que en las obras de Tomás Salas, cuando lo interrogan, Montero reconoce que Salas utilizó su nombre para publicar otro tipo de novelas.
Pero Ágata sigue analizando la carta encontrada en la máquina de escribir y llega a una conclusión aún más importante.
Tras el incendio, Tomás Salas había sufrido una lesión permanente en la mano que le impedía escribir a máquina. Por tanto, era imposible que hubiera redactado las novelas mecanografiadas que lo hicieron famoso.
La única explicación es que Pablo Montero fuera el verdadero autor de todas las novelas publicadas bajo el nombre de Tomás Salas.
Inicialmente, este descubrimiento hace pensar a Ágata que ha interpretado mal el caso, pero pronto todo cobra sentido.
Tres asesinatos, un único culpable
Cuando la policía confronta a Pablo Montero, le acusan haber matado al amor que lo rechazó cuando eran jóvenes, Laura Sánchez, y provocó el incendio para ocultarlo y también de haber matado a Tomás Salas cuando descubrió la verdad y a Hernando Vieitez, el propietario de la casa que se quemó.
Al intentar escribir sus memorias Tomás Salas investigo nuevamente el incendio y dio con la horrible verdad de lo que le pasó al amor de su vida Laura, para silenciarlo Pablo Montero lo asesinó. Para poder tener una coartada todavía mayor necesitaba un culpable por ese motivo inculpó al dueño de la casa que se incendió haciendo creer que fue el quién intentó abusar de Laura y quién acabó matándola, aunque para que fuera más creíble dejó las memorias quemándose en casa de Vieitez. Pero las piezas no terminan de encajar. Tras hablar con Eva la hermana de Laura y a quién iba dirigida la carta que encontraron en el despacho de Salas entienden que fue realmente Montero quién estaba detrás de todo.
Finalmente, Pablo Montero confiesa el crimen de Laura, aunque intenta justificar este último asegurando que todo fue un accidente y que ha vivido intentando reparar las consecuencias de aquella tragedia. Las pruebas irrefutables como un pelo en la escena del crimen del despacho de Tomás, acaban sentenciando que fue el culpable del asesinato de Tomás y también de Vieitez, al usar el mismo método de envenenamiento para acabar con su vida.
Recuerda que cada domingo hay un capítulo nuevo de Ágata y Lola y ya puedes ver los cuatro primeros en atresplayer.